NIÑO JESÚS MUY QUERIDO POR LA BEATA MARÍA PILAR IZQUIERDO

NIÑO JESÚS MUY QUERIDO POR LA BEATA MARÍA PILAR IZQUIERDO
PULSAR

sábado, 22 de diciembre de 2012

NANA PARA EL NIÑO JESÚS


 
 
Te escribiré esta nana, tibia como la noche
de terciopelo índigo con sonrisa de luna
tímida y creciente.
Una canción de amor para que sueñes
el despertar en medio de otro abrazo;
los niños como tú, saben cantar
las voces más hermosas de un Mor-feo
que se vuelve Mor-guapo,
sólo porque tú entonas sus estrofas
y haces mucho más lindas
las notas de su canto.

Duerme, duerme, tesoro,
que en el cielo te visten
de seda y oro...
Duerme, niño del alma
que dos ángeles blancos
velan tu cama...
Duerme, luz de mi vida,
que en brazos de la aurora
serás la rosa que aroma el día...
Duerme, duerme tranquilo,
mi dulce amor,
que no hay nadie en mundo
con una joya por corazón
como este niño de luz tan bella
que danza y juega con las estrellas
al son travieso de una canción...
No te enfades conmigo, sol de mi alma,
que si no me sonríes,
será negra la noche y triste el alba...
Y cuando te despiertes, cariño mío,
mírame como siempre,
con el cielo que sale de esos ojitos
y me baña en la brisa del infinito...


Sor Lucía del Monte Tabor "El cielo duerme, el amor vela"



jueves, 20 de diciembre de 2012

ORACIÓN A LA VIRGEN DE LA DULCE ESPERA



El ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: "Alégrate! Llena de gracia, el Señor está contigo". Al oír estas palabras ella quedó desconcertada y se preguntaba que podía significar ese saludo. Pero el Angel le dijo: "No temas María porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús"... Dijo María: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra"(Lc 1, 28-31 y 38)



Oración a la Virgen de la Dulce Espera

Virgen María, Madre de Dios,
que cobijaste en tu seno al Salvador,
te pedimos que nos protejas en este momento,
en que confiadamente esperamos un hijo, para que podamos aceptarlo con amor;
educarlo de modo que "crezca en sabiduría,
estatura y gracia" ante los ojos de Dios;
y conducirlo con nuestro ejemplo a la casa del Padre.
Amen.